Esterilidad

Antes que nada, una obviedad, vivimos en una cultura constreñida por el síndrome creativo, la tendencia al circuito de producción (sea económico o no) que desencadenará una larga lista de logros y reconocimientos. Será por eso que disfruto con fascinación a espíritus como los de Cézanne o Flaubert, que han sentido asco frente a toda facilidad y todo talento.

 No es que tenga ninguna relación con los anteriores mencionados pero hace unos meses la acción de una artista llamó mi atención. Elke Krystufek es una creadora feminista cuya obra se basa en las imágenes pop, collages desarreglados con imágenes de revistas, cortes arbitrarios y castrativos que se pierden en acumulaciones fetichistas. Bocetos y dibujos incompletos, figuras disfuncionales y pinturas horribles en donde se burla del genio artístico masculino.

 

Elke Krystufek. Vaginanose (Max Raphael revisited), 2006.

Elke Krystufek. Vaginanose (Max Raphael revisited), 2006.

Elke Krystufek. Witkacy, 2009

Elke Krystufek. Witkacy, 2009

En la 56 Bienal de Venecia de 2009, su obra se expuso en el pabellón de Australia con su expo “Tabou, Taboo”, en donde presentó retratos de modelos masculinos y alegaba no haberse acostado con ninguno de ellos. A partir de esta exposición, su carrera dio un giro, un despunte de galerías ávidas por su obra, una audiencia in crescendo y el reconocimiento internacional, reacción ante la cual Krystufek decidió cambiar de táctica y   dejar de producir. De ese momento en adelante sólo se dedica a hacer inventarios de su obra reunida y cuando es invitada a exponer, concibe exhibiciones con el titulo Harmony y algún numeral —1, 8, 40—, no necesariamente consecutivos.

Elke Krystufek, Tabou, Taboo, Vista de instalación,  2009.

Elke Krystufek, Tabou, Taboo, Vista de instalación, 2009.

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No soy afín a las posturas de genero y sólo medianamente conozco la obra de Kryustifec; por un lado, es una artista que como muchos contemporáneos ha experimentado en las disciplinas del performance, activismo político o pintura, dispersiones que dentro de su pluralidad encuentran una congruencia. El mismo acto de renuncia otorga una circularidad a su postura: Detener el flujo de producción y volverse estéril como una táctica para contrarrestar las imposiciones de la sociedad a la mujer en términos biológicos.

 

Envainar la investidura fálica y hacer un juego de los residuos raídos

Ahora miro con distanciamiento la reacción original, de satisfacción ante alguien que logró zafarse de la medianía de «lo prolífico». El título anterior es una cita de Hal Foster hablando de Max Ernst, quien por cierto hacía collages fálicos y máquinas hipertrofiadas para enfatizar la necesidad de esterilizar a una sociedad paternalista.

Ahora no sé si esa postura se ajuste a Kryustifec, quizá en el fondo su esterilidad sea solo una muestra más radical entre tantas de inmadurez y arrogancia en el circuito artístico, o es sólo un paréntesis para retomar su carrera artista-activista más adelante, acaso el todo de los temas terminó por desgastarla …

En todo caso, ¿por que es que nos cuesta tanto renunciar a los señuelos del síndrome creativo?, ¿es acaso la impotencia, la esterilidad, otra vía de acceder al centro de la fuerza?