Cuando cancelaron la expo de Hermann Nitsch que sucedería en el Museo Júmex, sabía de antemano que descuartizaba animales (cosa que no hace él sino un carnicero) y bañaba con sangre cuerpos y vísceras en un performance orgiástico, pero de todas formas intenté investigar cuál había sido la causa. Escuetamente, comentaron:

A través de este medio comunicamos a prensa, amigos y público en general que la exposición del artista vienés Hermann Nitsch queda suspendida. En su lugar se presentará Colección Abierta 02, una muestra que reunirá diversas piezas destacadas de la Colección Jumex con obras de Wilfredo Prieto, Dieter Roth, Hans-Peter Feldmann y Andreas Slominski, entre otros.

Sé que la obra de Nitsch tiene la capacidad de herir y perturbar la calma de nuestra república federal en varias formas. Mi pregunta era: ¿cuál de todas sus características fue la que ocasionó el portazo en la cara al performancero y músico vienés? ¿Fue acaso el «maltrato a los animales»? ¿La concentrada violencia de sus acciones? ¿El peligro en que ponía la reputación de la principal productora de jugos embotellados del país? ¿O acaso un desacuerdo en el juego de muñecas de los círculos de curadores?

Y entre más pensaba en las consecuencias de la obra de Nitsch y más iba indagando en los factores, con más sorpresa descubría que eran todos, todas mis preguntas unidas lo que no podría permitir que sucediera una acción del orgien mysterien theatre, clasificación D, en un país que aún no alcanza la mayoría de edad, o, si ya lo hizo, se comporta como si no, o lo siguen tratando como si no.

Les iré describiendo lo que he hallado, aunque parto desde la derrota al escribir estas líneas que ya nada pueden lograr al respecto. Sólo deseo que sirvan como una humilde manera de pedirles que sean más críticos o algo…

Orgien mysterien Theatre

Conocer para criticar.

Primero, ¿quién es ese tal Hermann Nitsch, qué hace, y por qué todos los amantes de los animales quieren su cabeza en una pica?

Nitsch (1938) nació en Viena; sus ascendientes, judíos, padecieron los horrores del nazismo alemán, cuestión que se refleja en su obra.

Inició con pintura, la mancha del expresionismo abstracto, y luego lo combinó con la materia, sangre, en un salto al rojo que contenía toda la expresividad histórica que quería connotar.

Del acto de manchar de rojo el lienzo, pasó después al «teatro de las orgías y misterios (orgien misterien Theatre)»:

Primero hay que ver la obra, luego, intentar entenderla, y finalmente saber lo que sucede en ella. Les muestro un par de acciones:

Las acciones

Esta primera sucedió en 1980 en Florencia, Italia

Esta es la acción 135, en la Havana, Cuba, edición 2012 de su bienal de arte

Vamos por partes:

¿Qué sucede?

Un animal es bañado en sangre y pintura roja, mientras con música compuesta por el mismo Nitsch, se baila en torno a él. Se unen las visceras y la pintura o sangre con un cuerpo humano crucificado. Se junta ese con otro u otros cuerpos desnudos que beben la sangre, vino, y juntan con sus cuerpos los trozos del animal o su cuerpo mismo.

Estas acciones pueden durar una hora, menos, o incluso hasta días completos, la más larga que tiene fue de 6 días, la número 100, en el prinzendorf castle.

Segundo, ¿de qué se trata?

Como menciona en su página, la obra está cargada de símbolos, algunos de ellos plurisignificantes:

la sangre – la vida;

los crucificados y las mujeres – la resurrección

las vísceras – la muerte

Por dar unos ejemplos apresurados. Y esto no es nada que se saque de la manga; tiene un referente claro en algunos rituales paganos, como las fiestas romanas donde se celebraba la fertilidad, la vida, a los dioses, y se libaban vinos y comían reses, cabras o lo que hubiera, y después se sincretizaron con fiestas cristianas como la Navidad o el día de San Valentín, volviendo meramente simbólicos los actos rituales.

En un contexto de post-nazismo, los temas de las acciones adquieren connotaciones aún más intensas. E incluso fuera del contexto vienés de los años sesenta, resulta toda una celebración de la obra de la vida, de sus ciclos y componentes más materiales: la carne y la sangre, eso que somos todos, tanto hombres como animales.

Tercero: ¿cómo se realiza la obra?

Nitsch compone un arreglo musical para la acción, le pide a un carnicero que prepare vísceras y un cuerpo. Dispone sangre y vino y a los actores e inicia la acción. Antes de 1989, los animales eran sacrificados durante el performance, pero no era Nitsch el encargado, sino un veterinario y un carnicero, y la carne se destinaba a consumo humano. Esto lo comenta Eva Hager, embajadora de Austria en México:

en sus “teatros sacrales”, Nistch jamás ha ordenado el sacrificio de animales para realizar sus acciones. “El último sacrificio en el marco de una acción de Nistch fue en 1998, realizado por un carnicero profesional y bajo supervisión de un veterinario licenciado”.

Si vieron los clips, ya habrán notado la fuerza vital que tienen las acciones, y la importancia que un ritual así en el arte contemporáneo que últimamente se muestra tan lleno de símbolos vacíos y de experiencias presuntuosas.

Lo que entendimos en México…

Acá empieza el asunto, primero fueron los amantes de los animales, luego fueron los curadores, luego, junto con la violencia del país, la Fundación Júmex.

Los amantes de los animales

Les prometo ser serio, ser absolutamente serio e intentar contener mi ira. Tan serio como lo era internet en sus inicios, y todo lo contrario a esto en que se ha convertido: Dice Coetzee en Desgracia:

Es admirable lo que tú haces, lo que hace ella, pero los defensores de los derechos y el bienestar de los animales a mí me parecen un poco como cierta clase de cristianos: todos tienen mucho brío, mucho ánimo, y tan buenas intenciones que al cabo de un rato a mí me entran ganas de irme por ahí y dedicarme al saqueo y al pillaje. O dar de patadas a un gato.

¿Por qué algunas personas sienten esto si los cristianos y amantes de los animales tienen tan buenas intenciones? ¿Por qué son tan odiosos si lo que hacen es correcto? La respuesta es el kitsch: La intención vana de expresar altos valores que no se poseen. Y nuestro deseo de aniquilar el kitsch. Es el mismo odio que se siente cuando en el camión ponen la música más idiota, el mismo odio que se siente cuando alguien empieza a recitar el poema más cursi. Son las ganas de que no se diluyan los altos valores en el kitsch, porque una vez disueltos, no nos quedará nada.

Es la diferencia entre «y la boca me sabe como a rosas/ sólo con pensar en recordarte» y «mi táctica es mirarte…». El kitsch, como dice Kúndera, es una estación entre el ser y el olvido.

Reconozco tres variedades: 1, algunos amantes de los animales son generosos y actúan en consecuencia con no consumir seres que hayan sido maltratados, y pelean en las cortes por que nadie les haga daño a nuestros sometidos amigos. Y está completamente bien, es positivo; 2, algunos hacen tanto alarde de ello que dan ganas de callarlos; y 3, otros peores, ponen por encima del género humano a los animales.

Dibujo de Molg H.

UNO: Dejar de comer animales no sirve de nada para salvar animales. Es tan absurdo como la anarquía, o como cualquier otra cosa que no sea el Superbol y donde haya que organizar a más de 200 personas. En México se importa aproximadamente 50% de la carne que se consume. Si tú dejas de consumir carne, amigo vegetariano, por el hecho de que quieras proteger a los animales, lo único que harás será abaratar la carne nacional al reducir las importaciones y con ello aumentar el consumo de carne. Por cada pedazo de carne del Superama que un vegetariano rechaza, dos pedazos de carne son más baratos, en una analogía burda pero no incertera.

DOS: Pelear en las cortes por los derechos de los animales, no va a mejorar sustancialmente sus condiciones de vida, podría ser lo contrario. Si un animaloso invirtiera todo ese dinero y tiempo en alojar niños necesitados en su casa en vez de 20 gatos, o si pidiera algo más de legalidad, menos impunidad, en las cortes, tendríamos una sociedad mejor, más informada, que a la larga respetaría todas las formas de vida y llevaría a la conciliación entre veganos y humanos. Al contrario, una sociedad ignorante, hambrienta, injusta, no se va a respetar a sí misma, se asaltarán en los camiones de Ecatepec y se matarán en fosas; mucho menos van a respetar a sus animales.

¿Por qué no luchar contra las condiciones del sistema neoliberal o una reforma maliciosa o algo así?, esa que hace que la gente sufra, sea miserable y reciba maltrato, no sólo un día, sino todos los días de su jodida vida, todos, y sean esclavizados trabajando en un empleo miserable. Mi madre trabaja en un Wal Mart, ¡ya quisiera ella vivir como mi gato adoptado! Llego, le doy un sape, jugamos y la dejo vivir en paz.

«Soy como un muerto/ que abre lentamente la tapa del ataúd», escribía Xu en 2013, en un poema en el que relataba su regreso al dormitorio de trabajadores, tras una dura jornada en la cadena de ensamblaje.

Y la culpa no es de los vegetarianos, es de Elba Esther Gordillo por chingarse la educación de México, y de los partidos políticos por chingarse todo lo demás. Pero es real. La lucha por los derechos de los animales es loable, pero es un activismo errático.

Lo peor es que a veces deviene en un kitsch tremendo. Pues claro, un gatito en casa no va a llorar, no va a ser miserable, no va a pedirte un abrazo, en cambio rescatar un indigente, sí. Por eso para mucho es más fácil, más bonito, más cómodo ser animaloso. ¿Dónde queda entonces esa elevada consciencia si sólo te ocupas de los perros y los gatitos y no te interesa tu propia especie, ni otras con el mismo valor ontológico como las ratas o las cucarachas? No hay tal, son, moralmente, gatitos chinos moviendo la pata, con ideas producidas en serie y llenando con su tono chillante el sereno espacio.

La obra de Hermann Nitsch pretende llenar el vacío del alma, darle esa patada al gato, muy a lo romanticista, con valores como lo grotesco la atención a la muerte para unificar la vida. Dar cuenta de que existe un todo, y comprende lo bueno y lo malo. Un todo que sólo en su reconciliación podrá florecer. Los animalosos, al impedir que se realice la expo de Nitsch, están siendo ignorantes de la forma en la que el Vienés realiza sus obras, y siendo estúpidos e inocentes al creer que la vida se preservará en sus cuestiones más inmediatas. Le están haciendo un daño. Por cada perro que salvan, alguien patea a dos; por cada carne que no se comen, alguien se come dos.

Ahora veo, contrito, cómo actualizaron su mediocre petición en change.org:

Métanse un puño

¿Qué más respeto por la vida de los animales que reconocerla como parte de la totalidad de la vida, y no someterla como nuestro protegido idiota?

La falta de seriedad

Internet era el paraíso. Dijo Ed Snowden en el documental Citizenfour que antaño podías hablar, tú como niño de secundaria, de par a par y en tiempo real, con una persona del otro lado del mundo, un experto en física, en literatura, y ser tratado con respeto, informarte, conocer y desarrollarte en la plenitud de tu potencialidad.

Era internet el instrumento utópico, la panacea para la ignorancia, la marginación, y ustedes lo convirtieron en esto:

Sobre una explosión en un hospitla de maternidad

Sobre una explosión en un hospital de maternidad

Y en esto: Y en esto:

Edward Snowden expuso su vida para que internet fuera de nuevo un espacio de pluralidad y discusión; ¿nosotros somos idiotas acaso?, ¿no lo merecemos?, ¿es demasiado para nuestros cerebros y nuestra cultura? Hay que rescatar este instrumento, sí; pero no creo que estemos listos. Somos la sociedad del espectáculo, queremos entretenernos, soltar una lágrima melodramática y volver a nuestras vidas, que ya son bastante miserables como para pagarle a Telmex por que nos hagan sentir menos y nos pongan a pensar al respecto.

Nos portamos como menores de edad en internet, y lo estamos pagando caro. ¿Un exitoso empresario con una gran fundación de arte se va a arriesgar a que un montón de simios lo linchen mediáticamente, y, más grave, hagan caer las ventas de su producto? Y menos después de que personalidades de la farándula como Eugenio Derbez apoyan la moción de change.org

La pulpa del arte, las fosas, los curadores

¿En qué momento una institución privada, una empresa, se volvió el principal coleccionista de arte contemporáneo de México, con un programa de becas y uno editorial? ¿Qué están haciendo las instituciones culturales? ¿Qué, los encargados de gestionar el presupuesto para cultura o educación?

Ante la petición de change.org, puedo suponer que los directivos de Júmex no quisieron convertirse en el juguito matapuercos, ni ser fusilados mediáticamente por toda la bola de peleles que comentan en redes, y decidieron cancelar la expo.

No hay una sola institución cultural que pueda ni se haya propuesto dar cabida al artista vienés, quien se lamentó profundamente por lo ocurrido:

Nunca me había pasado que una exposición se cancelara. Por supuesto había debates sobre mis actuaciones con base en la blasfemia y, en los últimos años, sobre todo derechos de los animales. La cancelación de la exposición me deja muy, muy triste

Suscribió su tristeza la embajadora de Austria en México, como cité arriba. Ahora somos uno de los países más retrógradas en cuanto a arte, felicidades; se suma al primer lugar en obesidad y a la ciudad más dolorosa para transportarse. Nos están tratando como a menores de edad, como a idiotas. Y por lo que he visto, quizás lo merecemos.

Aunado, Enrique G de la G, de Nexos, dio fe de todo un comedión de intrigas entre los curadores:

Primero, la contratación de Magalí Arriola, una curadora de arte que ha sido muy cuestionada: «La curadora Magalí Arriola desea presentar en Zebra Crossing la diversidad local en un espacio reducido, pero genera simpleza neoconceptual. Así, no les hace justicia a los artistas», esposa del artista Mario García Torres, quien tiene una galería llamada Proyectos Monclova, cómo esta pareja debilita la Fundación Júmex con su nepotismo; y también la venia a Kurimanzutto para exponer.

En Nexos los enlistan con un dejo de sospecha; sea como fuere, el encargado de la expo de Nitsch fue Michel Blancsubé, mismo que trajo a Cy Twombly y parecía ser el único que hace las cosas bien ahí.

Entre intrigas, círculos de amigos y mediocridades, se cuela el clima de violencia mexicano. Si quieren ver sangre tomen un ADO al sur del país, dejen en paz a mis juguitos, y se cancela la expo y el concierto que habría.

Y a final de cuentas no es un triunfo de los veganos, ni el temor de que nadie se fuera a infrartar, ni el deseo de destituir a ningún curador. Son las condiciones que han generado un país acrítico que utiliza su intrimento más poderoso, las redes, para hablar de personalidades y no de asuntos, y para entretenerse y juzgar y atacar.

Pareciera, dice Snowden, que queremos ser vigilados, que nos encanta que opinen de nosotros y nos den importancia por encima de nuestras ideas, porque constantemente nos autocensuramos en la web, y la utilizamos para las cosas más futiles. Y cada que uno se autocensura, algún idiota con más iniciativa tomará el mundo.