Dolió, pero cómo hacía falta. Justo en Navidad, el New York Times le regaló a la prensa mexicana un bonito reportaje sobre el chayote, la extorsión y otras formas de control que ejerce el gobierno sobre los medios de comunicación en México.
“No te pago pa’ que me pegues” como decía López Portillo.
Básicamente los frágiles presupuestos de los periódicos mexicanos dependen de los mismos políticos que les dicen qué publicar y cómo. “Los funcionarios federales y estatales dictaminan las noticias, dictando a los medios lo que deberían y no deberían informar” dice el reportaje.

Tuvo que venir un medio gringo a contarnos que el agua moja.

Tuvo que venir un medio gringo a contarnos que el agua moja.

Haz de cuenta que le enseñas a un amigo las conversaciones de Whatsapp donde su novia se sextea con otro wey y él te responde “Ash, pero eso todo el mundo lo sabía”. Pues así respondieron cínicos, conocedores y hasta periodistas de todo México.

Los pedos nacionales no son memes. Me vale si ya lo viste, ¿cómo lo arreglamos?

Los pedos nacionales no son memes. Me vale si ya lo viste, ¿cómo lo arreglamos?

Tienen razón, ya se sabía. Por ejemplo, el New York Times menciona el caso de los reporteros del Universal que renunciaron después de ser censurados. También habla del reportaje de Laura Castellanos sobre la masacre de Apatzingán ese que El Universal no quiso publicar y que hizo que se cayera el sitio de Aristegui.
Mencionan a todos los medios favoritos de tu papá, menos a SDP: Milenio, La Jornada, Grupo Imagen y El Universal, de quien dicen “el diario se ha convertido en algo así como un perro de ataque del gobierno para las elecciones presidenciales del próximo año”. Ouch.
Hasta Enrique Krauze salió a decir que “Si un reportero profesional quiere cubrir los elementos sucios de lo que está sucediendo en el país, ni el gobierno ni las empresas privadas le darán un centavo”. El burro que hablaba de orejas leyó esa cita y dijo “wey, ten madre”.
Estos no son casos aislados, son ejemplos claros de cómo funciona el periodismo mexicano desde hace décadas. Mira, un periódico viejo:

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El problema queda muy bien resumido en una de las frases con las que abre el reportaje: “Muchos propietarios y directores de medios dicen que tienen tan pocas fuentes independientes de ingresos aparte del gobierno que se enfrentan a una dura elección: asfixiarse por la falta de recursos o sobrevivir como cómplices de su propia manipulación.”

“Ven la paja en el ojo ajeno”

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Haz de cuenta que sales a la calle en cosplay del pato Donald: playera y sombrero de marinero, sin nada debajo. Un hombre con la bragueta abierta te avisa que traes las bolas de fuera pero, en lugar de correr a casa a ponerte pantalones, te enojas y le gritas “¡primero súbete el cierre!”. Así reaccionaron los medios mexicanos.

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Viva México, país de católicas ironías, donde “ven la paja en el ojo ajeno” se volvió el lema de todos estos medios cara de viga. Milenio dice que “¿dónde está mi derecho de réplica?” mientras que SDP entra al terreno de las teorías de la conspiración y El Universal alega que se opone rotundamente a que los funcionarios usen nuestros impuestos para hacerse promoción personal entre sus páginas.
«La verdad no se vende» exlamaron, trágicos, con una mano en el pecho y la mirada perdida en el horizonte.

Pero avísenle a sus reporteros.

Pero avísenle a sus reporteros.

Todos preocupadísimos por un rigor periodístico que ignoran cada vez que los clics o el chayote lo exigen. Como si jugaran Jenga, todos los medios más leídos de México, menos el TV Notas, se fueron a picar el párrafo más flojito que encontraron en el reportaje (“puntos extra si trae mi nombre”) mientras ignoraban el problema de fondo. Un pinche espectáculo vergonzoso.

 

¿Cómo llegamos a esto?

 

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En teoría, los medios de comunicación son herramientas para enterarse de la realidad y para hacer contrapeso al poder a través de la información. «Periodismo es publicar lo que alguien no quiere que publiques. Todo lo demás es relaciones públicas» escribió George Orwell.
En México, los medios son empresas que venden publicidad.
Antes los periodistas la tenían más fácil, porque si querías enterarte de qué había ocurrido el día anterior, tenías que comprar un periódico en la calle. Ahora toda esa información es gratuita e instantánea y tiene que competir segundo a segundo con el meme o la #lady del momento. Si el PRI pudiera, pagaría espacio de publicidad en tus memes favoritos.

O harían los suyos.

O harían los suyos.

¿O por qué crees que la agonizante Televisa compró al Deforma?
Este es un problema global. En España, la crisis, los medios digitales y Rajoy también le están haciendo un gangbang sabroso al periodismo.
¿Sabes quién sí tiene un chingo de lana para pagarle el sueldo a los periodistas que se dejan? El Gobierno Federal. Sólo en los últimos cinco años, Enrique Peña Nieto gastó más de 2,000 millones de dólares en “publicidad oficial”, ese bonito eufemismo para la propaganda. Un millón de pesos por hora invertido en la imagen de esta administración que a finales del año pasado alcanzó una aceptación pública del 23%.

 

Casi puedes predecir lo culero que estará el sexenio por su gasto en publicidad.

Casi puedes predecir lo culero que estará el sexenio por su gasto en publicidad.

Podríamos rasgarnos las vestiduras y llorar por las esquinas que el periodismo en México es una farsa y Santaclós no existe… o podríamos ver la luz al final del túnel:
Durante el peor año de aceptación de Peña Nieto ocurrieron las peores finanzas de Televisa, el chayote hecho empresa. El sexenio que más ha gastado en propaganda en la historia de México, también ha sido el más peligroso para los periodistas porque la información es poder.
Más allá del plomo y la plata, el gobierno ya no sabe qué hacer. Su única herramienta es un martillo y todos sus pedos parecen clavos.

¿Qué podemos hacer?

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Hay esperanza pero el periodismo en México la tiene muy cabrona. Con todo y todo, hay un par de soluciones que no suenan tan descabelladas y otro par que sí:
La solución más simple es un Fondo Público Nacional para la Información. Si de todos modos nuestros impuestos ya pagan los sueldos de tus periodistas favoritos, ¿por qué no los administra un organismo ciudadano?
Suena chévere, hasta que recordamos lo que le pasó al INE. La solución para un país sin democracia, años después, ya está tan infiltrada por los partidos políticos como su antecesor. Además tendríamos que pedirle a un congreso con mayoría priísta que renuncie a su mayor arma ideológica por el bien de la ciudadanía. “Señor diputado, ¿le importaría darse un balazo en el pie?”
Otra opción sería comprar periódicos. Ya sé, se escuchó bien “el cambio está en uno mismo”, pero si los medios de comunicación fueran autosustentables, no tendrían que lamer las migajas del presupuesto que se le atoran en la suela de la bota al Gobierno Federal.
Me gusta, excepto que no podemos dejarle el acceso a la información al libre mercado. Mucha gente no tendría acceso a la información y la oferta estaría a merced de los instintos más básicos de los lectores. Imagínate un país donde la publicación más exitosa sea el TVyNotas… ¡Un momento!

¿Qué tal si exploramos el camino que propone este héroe nacional?

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¿Tú crees que los periodistas escriben de los hábitos alimenticios de Meade porque les apasiona? No, se mueren de hambre. Comen atención, necesitan clicks para sobrevivir. Apréndete los nombres de los medios que salen en el reportaje del NYTimes y mándalos a chingar a su madre. No vuelvas a visitar sus notas aunque tengan los memes más chistosos de Peña Nieto.
Si escribes para ellos, renuncia. Lava carros, vende semen, súbete al camión a contar chistes. Cualquier cosa es más digna que ser un pinche chayote-Ricardo-Alemán-mal-pagado cualquiera.

Ojalá este tuit fuera un chiste.

Ojalá este tuit fuera un chiste, pero es real.

Hablando del TV Notas…
Esta es la mejor idea que se me ha ocurrido al respecto y creo que podemos hacerla si trabajamos todos juntos. ¿Topas cómo TV Notas es la revista más vendida del país? Tienen un tiraje semanal de más de 600 mil ejemplares y siempre se les acaba. Es una pinche tragedia nacional que toda esa liquidez y atención vayan a un medio que escribe sobre las aventuras fecales de un actor.

Ojalá esta portada fuera un chiste.

Ojalá esta portada fuera un chiste.

El plan es infiltrarlos. Editores de Milenio y el Universal: En lugar de hacer berrinches, róbense a los escritores del TV Notas. Mejórenles la oferta y pónganlos a transcribir guiones de Presidencia.
Periodistas: Aquí es donde entran ustedes. Conforme se vayan abriendo las vacantes en TV Notas, ustedes aplican y fingen demencia. “Sí, jefe, me encantó el nuevo bikini de *se mira la palma de la mano* Jackeline Bracamontes”. Traguen mierda hasta que se presente la oportunidad de efectuar un cambio.
Cuando todos los columnistas de chismes se hayan movido para los medios que los merecen y los periodistas reales hayan infiltrado las filas de Notmusa, PUM, llegó el momento de actuar. Hagan del siguiente número del TV Notas un Machetearte, con los chismes más candentes de la política y el acontecer nacional.
¿Qué harían las estéticas y salas de espera de todo el país? ¿Dejar de comprarla?
Así nos haremos de un poderoso medio independiente, con un público cautivo de millones de mexicanos y la habilidad de pintarle huevos al chayote del gobierno.
Si se te ocurre una idea mejor, avísanos. Hay que tirar el sistema antes de que se nos caiga encima.