Con una ilustración de Natalia Rabell, síganla en Ig @nataliarabell

Se acerca el día, 26 de marzo, en youtube.com/migalaxxx hablaremos de la magia. Se acerca también el día en que moriremos, ¿y qué pasará por nuestra mente en el instante final, los instantes finales? Quizás nos consuma la locura, o se alterne con instantes de lucidez y horror. Quizás nos pongamos nuestro mejor traje y nos conduzcamos calmos al camposanto, con la mente sosegada porque sabemos que somos materia orgánica, o la mente atravesada por una espina de lo mucho que no hicimos antes de morir. ¿Vendrá el día?/ ¿día enque todos suviremos lentamente?/ ¿amorosamente?/¿navegando como hacen mis planetas del sur?/ ahora canta el ruiseñor del griego al fondo de los siglos.

Me agrada imaginar el mundo antes de los grandes relatos; antes de haber desentrañado «la verdad»; antes de la física, la microbiología, la química orgánica. Incluso antes de los dioses institucionalizados, de Cristo, de Apolo, de Osiris, antes antes muy antes.

La humanidad está ebria de Dios, dice Novalis. Pensemos en un documental, Noósfera, lo dejaré abajo publicado. Es sobre la cosmogonía de una región indígena del sur de México. Al verlo, no podemos evitar imaginarnos cómo era el mundo antes de la ciencia y de la historia; preguntarnos si éramos capaces de huir de la necesidad de explicarnos el mundo. Imaginar cómo descifrábamos el origen y las causas de cada cosa, e incluso averiguar cómo podíamos replicar estos fenómenos. Sale el sol, ¿pero por qué? ¿Cómo crecen las plantas? El mundo entonces brillaba de mensajes: en la fuerza del viento, la forma de las ramas, la aparición de un ave, o el orden de las estrellas. Las explicaciones estaban dadas en el hecho consumado del mundo que habitábamos, lleno no de cosas sino de símbolos, y sondear ese mundo ya era hacer magia de alguna forma.

¿Por qué hacer magia?

Del griego magos, podemos empezar a abordar la magia conforme al prólogo de la enciclopedia de la Historia de las religiones, como la capacidad del chamán para comunicarse con lo incontrolable. Esto nos lleva a pensar cuál es la motivación del chamán o del mago: si es espiritual, trascendental, económica, o comunitaria. El materialismo histórico, la idea de que todos los procesos de la historia giran en torno a la economía, deriva en la idea de que la magia, también como proceso, dependería de las condiciones económicas de cada tiempo. Ejemplos de esto son los rigvédicos y sus cantos para ganar la guerra, o los aztecas. También las pócimas para atraer la riqueza, o el estudio de los astros para hallar las circunstancias adecuadas del enriquecimiento. Sin embargo culturas distintas como los cabalistas representan ya un desprendimiento de lo económico: dejaron de lado la búsqueda de la piedra filosofal alquímica, por la búsqueda de la palabra que dio origen al mundo. Los primeros cabalistas, los goliardos, fueron filósofos que germinaron de magos trasmutadores del lenguaje.

Por fines económicos y por fines epistemológicos se ha hecho magia. Al fin la magia no existe en el terreno físico pero sí ha habido magos, que en su quehacer nos han hecho creer que la magia existe. ¿Cómo pasan de protocientíficos a charlatanes? El espectro es amplio y aún hoy en día hay individuos situados en cada parte entre los extremos.

Elia Nathan Bravo en su ensayo «Las diversas valoraciones de la magia en el renacimiento» distingue entre magia alta y magia baja. La una, astrología, nigromancia y alquimia. La otra, curandería, hechicería, adivinación.
Piensa que la magia baja se limita a las cuestiones mundanas como la curación, mientras sólo la magia alta pretenderá, con conocimientos teóricos, alcanzar objetivos más altos como la descripción del mundo o el conocimiento de Dios. Regresando a mujer que nos explica la “Noosfera”, no podríamos coincidir, pues una adivina que desconoce “lo teórico” desarrolla asimismo una cosmogonía mítica pero más ética, digna de las reflexiones sobre la conciencia de los más rígidos filósofos alemanes. Sin embargo su catalogación de magias nos permite pensar qué objetivos había detrás de cada disciplina: ya económicos, personales, o espirituales.

Además, creo que todas las magias enlistadas son susceptibles a la distinción entre magia blanca y negra, y natural y sobrenatural:

  • Curanderías y medicina.
  • Hechicería (rezos, bendiciones, conjuros, invocaciones, trasmutaciones).
  • Objetos mágicos de tipo amuleto,
  • Adivinación.
  • Trucos mágicos.
  • Astrología.
  • Alquimia.

Las huellas del origen de la magia actual

Apartándonos de su finalidad, podemos abordar el tema también a partir de cuáles son los orígenes de la magia en que se cree en nuestro tiempo. Numerosas culturas han ido y venido. La ubicuidad temporal de la historia contemporánea, escrita en libros y accesible en computadoras, nos permite crear cadaveres exquisitos con los palimpsestos de otras civilizaciones. Esotéricos, neoindigenistas, brujos, mesías y profetas usan hoy el lenguaje, la historia, la hermenéutica, la botánica, la poesía, la astronomía, etc, para cifrar el mundo y vender sus hallazgos como desciframiento.

Si bien la magia no existe , en el mundo físico al menos a priori, el mago se encargará de afectar el mundo simbólico —y ahora el mundo digital— para repercutir en el mundo físico, o usará su conocimiento del mundo físico para tomar acción en él: acción indescifrable, hermética a los ojos de los legos, magia a sus ojos ignorantes. ¿Vale menos la acción de esa magia por haber sido ejercida en beneficio de la legitimación de una mística? La praxis que transforme el mundo como se necesita, si es por brujas o por estadistas, al fin hecha, hecha está.

Magia para entender el mundo quizá sea ciencia. Magia para dominar al otro, sólo son formas del abuso y la propagación de la ignorancia. El mago dominador buscará reservarse el conocimiento; el mago científico, buscará hacerlo público.

Sobra decir que la historia de la magia es tan larga como la historia de la cultura. En los romanos, por ejemplo, Lucrecio en De rerum natura y Ovidio en Remedia amoris, describieron las creencias mágicas de su tiempo. El más antiguo texto del que se tiene fe, los himnos rigvédicos, son un catálogo de invocaciones, hechizos y alquimias para la salud, riqueza, amor, templanza y gloria. Y la magia se repite en cada cultura: en objetos, conjuros, símbolos; por transferencia, por ejercicio divino y por capacidades sobrehumanas.

La persecución de la magia y la magia legal

Finalmente, es interesante pensar por qué y cómo se pasó de una sociedad de dioses magos a una sociedad que penalizara la práctica del conocimiento empírico como brujería. El relato como lo conocemos empezó en el siglo XII y XIII, cuando se dio poder a la Inquisición de perseguir magos con inclinaciones heréticas, Super illus specula es la bula donde se asienta dicha jurisprudencia. Sin embargo, ya había desde hace miles de años penas diversas contra la brujería. Desde el código de Hammurabi se dictaba la fórmula para reconocer a un mago: hay que atarlo de manos y pies y arrojarlo al agua. En caso de flotar como tabla, habrá que castigarlo. Si se hunde, es inocente, sólo quedará poder sacarlo antes de que se ahogue.

Vale la pena aclarar ahora la diferencia entre la nigromancia (la invocación de demonios) y la brujería. En la primera, se obliga a un demonio a que haga lo que queremos; y en la otra, un demonio obliga a los embrujados a obrar en detrimento del mundo y las buenas costumbres.

Junto con la cristalización del concepto de «bruja» se reformó también la idea del demonio, seductor del ignorante y su condena, según la Iglesia. Cómo sucedió, es un relato que combina histeria colectiva, el cambio de un modelo feudal a uno capitalista, y muchas tergiversaciones de la historia. Por ejemplo, en España, la Iglesia ayudaba a las brujas y brujos, por considerarlos víctimas del demonio, y eran las cortes civiles las que los enjuiciaban (sólo hay 6 juicios por brujería de la Inquisición, ante muchos más de cortes civiles). En el resto de Europa se operó con más crueldad. Los germanos quemaron a miles de personas por brujería; en algunos pueblos, más hombres que mujeres, y en otros, al revés.

El demonio medieval también ha cambiado. Permítanme saltar bruscamente al ejemplo donde un violinista le vende su alma al Diablo para tocar mejor: entendemos que la moraleja de ese músico en el siglo XXI ya no lo castiga por transgredir el dogma, sino por su obsesión desmedida por obtener su propósito. La nuestra es una especie que siempre ha estado muy alerta de evitar las desviaciones de la norma.

¿Cuál es la razón, entonces, de perseguir a quienes afirman tener poderes y dejar libres a cabalistas, astrólogos y alquimistas? Teóricamente, hay dos: la lucha contra el demonio, y la diferencia de acercamiento filosófico de la brujería y los nigromantes, quienes en su posesión diabólica, se oponen a ideas neohelenistas como las de la influencia de la magia por relación de los astros en cambios de templanza, o por efectos simbólicos de antipatía, simpatía y contagio. Al ser actos demoniacos debían ser destruidos. Los otros, pasaban más bien por actos protocientíficos de adivinación o influencia asistida por las propiedades ocultas de la naturaleza. Lo cual no es herético ni contrario al dogma, ni puede causar tanto daño en una comunidad.

Vale la pena dimensionar el daño que un supuesto endemoniado sí podía causar. En las Metamorfosis de Ovidio se da fe de las costumbres destructivas y canibalescas de quienes adoraban a magos como Baco. En un pasaje del libro IV, una turba ebria quema una ciudad, desmiembra a sus pobladores, se los come, y se va a otra ciudad a hacer lo mismo. Más adelante una tercia de mujeres persigue y mata al hijo de una de ellas creyendo que se trataba de un cerdo salvaje. Ya hablamos de la justificación teórica de la persecución, ¿pero cuál es la causa política? El problema no era la magia per se, sino el orden social. Recordemos que Galileo fue juzgado como un criminal. Renegar de Dios era justificación suficiente para su persecución.

¿Entonces, por qué la bruja es mujer? Al ser la denuncia popular el único medio de enjuiciamiento en casos de brujería (no había pruebas reales, porque no existen los demonios…) es natural que se repliquen los esquemas de odio en las cifras de enjuiciados: machistas y clasistas vieron un cauce legal para asesinar a quienes despreciaban tan sólo denunciándolos.

En fin, aquello que nos permitía recrear el origen del mundo en cada una de sus huellas tangibles, esa magia capaz de mostrarnos muchas más cosas detrás de cualquier simple objeto, se convirtió en un juego matar mujeres, pobres, y relegados, y adorar a los Reyes magos por su riqueza.

Enseguida dejo «Noosfera». El viernes seguiremos hablando del tema a ver qué de lo dicho se mantiene.