¿Odias a los políticos pero no sabes por qué? ¿Crees que está mal que seas pobre y otros sean ricos pero no sabes explicarlo? Migala al servicio de la comunidad trae para ti una bonita serie de ensayos monográficos y enciclopédicos para que dejes boquiabiertos a los peñabots en los comentarios de Proceso en línea.

Robin Hoods de la cultura, venimos a traerte lo que Elba Esther Gordillo te quitó. Empezaremos con un resumen sobre neoliberalismo tomado de http://www.16beavergroup.org/drift/glossary2008.htm#neolib y traducido heroicamente del inglés posmoderno al español usual por Oliver. Vayámos al texto:

En el habla cotidiana, “neoliberalismo” se refiere al repudio del estado de bienestar económico Keynesiano y al ascenso de la política económica de la Escuela de Chicago (von Hayek, Friedman, et al.). Popularmente, se usa “neoliberalismo” como símil del libre mercado radical: competencia maximizada y libertad de cambio conseguidas a través de la no regulación económica, la eliminación de impuestos y tarifas, y un rango de políticas sociales favorables para los negocios e indiferentes con la pobreza, el desarraigo social, la aniquilación cultural, el agotamiento a largo plazo de los recursos naturales, y la destrucción del medio ambiente […] Mientras estos referentes capturan un efecto importante del neoliberalismo, también reducen “neoliberalismo” a un legajo de políticas económicas con consecuencias políticas y sociales inadvertidas: ellos evitan la racionalidad política que, tanto organiza estas políticas, como las lleva más allá del mercado […] Esta racionalidad emerge como gubernamentalidad —un modo de gobernancia global no limitada al Estado, que produce sujetos, formas de ciudadanía y comportamiento, y una nueva organización de lo social […] una de las críticas más incisivas a la racionalidad neoliberal proviene de Michel Foucault en sus lecturas del Colegio de Francia de 1978 y 1979, aún inéditas y no transcritas. Gracias al sociólogo alemán Thomas Lemke, tenemos un resumen e interpretación excelentes de la lectura de Foucault sobre el neoliberalismo.

La esfera política, junto con cualquier otra dimensión de la existencia contemporánea, está sujeta a un racionalismo económico, o visto desde el otro lado del cristal, no sólo el ser humano está exhaustivamente configurado como homo economicus, sino que todas las dimensiones de la vida humana son determinada en términos de un racionalismo de mercado.

Mientras que esto implica someter cada acción y política a una consideración de rentabilidad, es igualmente importante la producción de toda las acciones humanas e institucionales como acciones racionales de emprendimiento, conducidas de acuerdo a un cálculo de utilidad, beneficio, o satisfacción con un referente de microeconomía de escasez, oferta, y demanda, y neutralidad de valor moral. El neoliberalismo no simplemente asume que todos los aspectos de la vida social, cultural, y política pueden ser reducidos a un cálculo, sino que desarrolla prácticas institucionales y premia por ejecutar esta visión. Es decir, mediante el discurso y políticas que promulgan su criterio, el neoliberalismo produce actores racionales e impone una justificación para la toma de decisiones del mercado en todos los ámbitos […]

La democracia liberal no se puede someter a la gubernamentalidad política neoliberal, y sobrevivir. No hay nada en las instituciones o en los valores de la democracia liberal —desde las elecciones libres, la democracia de los representantes, y las libertades individuales distribuidas equitativamente, hasta la modesta alternancia de poder o incluso una participación política mas sustancial— que, de forma inherente, cumpla con la prueba de servir a la competitividad económica o que de forma inherente le haga frente a un análisis de costo beneficio. Y es la democracia liberal la que está ocurriendo actualmente, incluso cuando la bandera de la «democracia» americana es izada en cada lugar donde encuentra un espacio.

Wendy Brown, “Neoliberalism and the End of Liberal Democracy,” Theory & Event 7/1, 2003.